Pie Diabético

Clínica de Podología Rivero

Más de 15 años cuidando de sus pies

Pie Diabético

"Toda úlcera o pequeña lesión del pie en un paciente diabético debe ser estudiada profundamente y tratada adecuadamente para evitar muchas pérdidas de miembros".

  • Revise sus pies todos los días por si hay heridas, moretones, sequedades, bultos, infecciones... Para verse la planta de los pies puede ayudarse de un espejo, o pedir la ayuda de un familiar.
  • Lávese los pies diariamente, con agua tibia o fría, durante unos 5 minutos. No dejar los pies en remojo durante más tiempo para evitar la maceración. Utilizar un gel o jabón de pH ácido (5.5).
  • Seque cuidadosamente los pies después del lavado, evitando la fricción con toallas muy rugosas. Es importante mantener bien secos los pliegues entre los dedos.
  • Después del lavado y secado, se pueden emplear polvos de talco sobre las zonas donde se acumula la humedad.
  • Utilice crema hidratante o vaselina para prevenir grietas y sequedad en la piel. Si la piel continua húmeda después de unos minutos de su aplicación, retirar el exceso de crema o vaselina con papel absorbente o toallas de algodón, especialmente entre los dedos.
  • No utilice callicidas, ni corte ni manipule los callos u otras lesiones de los pies, deben ser tratados por un Podólogo.
  • No cortar las uñas sino limarlas. Si se utilizan objetos cortantes (tijeras, cortauñas, cuchillas) se puede lesionar la piel y ser el punto de partida de una infección. Debe utilizarse una lima de cartón o cristal (no metálica).
  • Las uñas deben limarse no más allá del límite de los dedos, y sus bordes han de quedar rectos.
  • Utilice medias y calcetines de algodón o lana, de tamaño adecuado y sin costuras, remiendos o dobleces. Evitar las ligas. Evite la fibra sintética, pues favorece los hongos por no permitir una buena aireación.
  • Revise sus zapatos antes de colocárselos para asegurarse de que no están rasgados, de que no hay filos cortantes u objetos que puedan herir sus pies (lo mejor es comprobarlo con la mano antes de ponérselos).
  • Utilice siempre zapatos amplios y confortables, que se ajusten bien (sin apretar), dejando espacio para que los dedos se puedan mover. No deben ser demasiado holgados porque producen rozaduras.
  • Cambiar de calzado a mitad del día y por la tarde. Los zapatos nuevos deben calzarse progresivamente, cada vez durante un tiempo un poco más largo.
  • Nunca camine descalzo sobre cualquier superficie, especialmente en la playa, la arena caliente, o las rocas; ya que la sensibilidad está disminuida y se puede producir heridas o quemaduras sin darse cuenta.
  • Camine diariamente y no fume; el tabaco es muy perjudicial para los diabéticos porque dificulta el aporte sanguíneo.
  • Si aparecen úlceras, grietas, ampollas, supuración o pequeñas lesiones en el pie de un diabético se impone la consulta médica inmediata. Una infección banal en el pie de un diabético puede tener graves consecuencias.
  • La aparición de dolor al caminar o dolor nocturno que interrumpe el sueño, a pesar que las lesiones fueran mínimas debe alarmarnos frente a la posibilidad de encontrarnos ante una enfermedad de las arterias.
  • Pídale a su médico que le revise los pies en cada visita, y llame a su médico si usted nota alguna llaga que no se está sanando apropiadamente.
  • Evite sentarse con las piernas cruzadas porque se puede reducir el flujo de la sangre a los pies.
  • Si siente frío en los pies por la noche, use calcetines. No utilice mantas eléctricas o bolsas de agua caliente. Si se emplean mantas eléctricas deben apagarse antes de meterse en la cama.
  • Otro aspecto importante de la prevención que merece cierta atención, es el diseño de calzado a medida para los diabéticos con pies muy vulnerables. Estos zapatos deben estar diseñados por un Podólogo para redistribuir las fuerzas que soporta el pie.

 

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